• 591-67009358
  • info@bosquesostenible.org
  • La Paz, Pando, Santa Cruz
Conservación
Del sujal a una escuela viva de la Amazonía

Del sujal a una escuela viva de la Amazonía

En los bordes de una ciudad en expansión como Cobija, un terreno degradado se transformó durante años en Florestanía, un espacio donde se recuperan suelos, se producen alimentos amazónicos, se monitorea fauna y la educación ambiental se aprende caminando. El Proyecto Bosques Sostenibles fortalece ahora esta experiencia con prevención de incendios, especies forestales y un vivero que busca multiplicar lo aprendido, mientras el lugar aspira a ser reconocido como un espacio que conserva biodiversidad de manera efectiva y duradera, aun sin ser un área protegida tradicional.

“Aquí antes era un sujal”, recuerda Nicolás Gutiérrez Querejazu, cofundador de Florestanía, mientras observa un paisaje en el que hoy cuesta imaginar aquel comienzo. Donde predominaban el sujo y los pastos sobre un suelo degradado, ahora crecen árboles de distintas edades, café, cacao, castaña y otras especies amazónicas.

La transformación tomó años de restauración, prácticas regenerativas, prueba y error y muchas manos. Con el tiempo comenzaron a llegar voluntarios, estudiantes y universitarios interesados no solo en ayudar, sino en entender qué estaba ocurriendo allí. Florestanía empezó entonces a convertirse en algo más que un terreno que buscaba recuperarse: se volvió un espacio para experimentar, compartir y aprender otra manera de relacionarse con el bosque.

Nicolás no presenta esa historia como una hazaña.

La conservación es muy difícil, es una tarea de todos los días. Yo la veo como una filosofía de vida, porque trabajar con conservación trata de hacernos mejores personas todos los días. Pero esto solo se logra a través de una red de trabajo”, sostiene.

El propio nombre del lugar resume parte de esa filosofía. Florestanía une floresta y ciudadanía, una idea surgida en el Acre brasileño para expresar que quienes viven en y del bosque también ejercen una forma de ciudadanía ligada a su cuidado, sus derechos y su permanencia. Es una mirada cercana al legado de los pueblos de la floresta y de figuras como Chico Mendes: conservar no significa separar a las personas del territorio, sino encontrar maneras de vivir con él.

Durante la visita, Nicolás puso música de Matilde Casazola. Mientras su voz acompañaba la conversación, algunos detalles del centro comenzaron a explicar esa filosofía mejor que cualquier discurso.

Una escuela que se recorre

En el Centro de Educación Ambiental de Florestanía, el aprendizaje está incorporado a la propia construcción. Parte del piso utiliza cáscaras de castaña, los materiales responden a criterios de bioconstrucción y existen baños secos; el aprovechamiento de residuos, el compostaje, los sistemas productivos y el bosque en recuperación forman parte de un mismo recorrido.

No se llega a un aula para escuchar primero una charla sobre sostenibilidad. Se camina sobre ella, se observa, se toca y se pregunta.

Ese enfoque fue creciendo junto con las personas que comenzaron a visitar Florestanía. Nicolás recuerda que al principio no todos entendían lo que estaban intentando hacer.

Los primeros años hubo mucho escepticismo”, cuenta. La percepción empezó a cambiar cuando llegaron visitantes del exterior, universidades y personas interesadas en conocer las prácticas. “Hemos visto mucho interés por parte de jóvenes universitarios”.

Esa capacidad de enseñar es precisamente una de las razones por las que Bosques Sostenibles, proyecto implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con apoyo de la Plataforma Ambiental de la Unión Europea y Suecia, encontró en Florestanía una experiencia que valía la pena fortalecer.

El proyecto no llegó para iniciar su restauración. Florestanía ya llevaba años recorriendo ese camino. Bosques Sostenibles se suma para fortalecer capacidades que permitan proteger lo recuperado, continuar enriqueciendo el área con especies propias del lugar, como la castaña, y conseguir que ese aprendizaje pueda llegar a otros.

El fuego al otro lado del bosque

El día de la visita, mientras la tarde caía sobre Cobija, el fuego podía distinguirse en los alrededores.

La imagen adquiría otra dimensión después de recorrer Florestanía. Recuperar suelo, árboles y diversidad había tomado años; un incendio podía poner parte de ese esfuerzo en riesgo en mucho menos tiempo.

Florestanía ya había creado la Brigada Tapir, integrada por voluntarios dispuestos a actuar frente a los incendios. Para Nicolás, las limitaciones que enfrenta una brigada de este tipo muestran nuevamente por qué la conservación necesita alianzas.

Tenemos que encontrar puntos en común”, explica cuando habla de trabajar con otras organizaciones y sumar lo que cada una puede aportar.

Marlene Soria, técnica de FAO en Pando, señala que el trabajo con Florestanía comenzó en 2025 con acciones vinculadas al chaco sin fuego y posteriormente avanzó hacia el fortalecimiento de la Brigada Tapir.

Prácticamente hemos trabajado de manera conjunta en la socialización del chaco sin fuego y, posterior a eso, en el fortalecimiento de los bomberos Tapir”, explica.

El acompañamiento incluye equipamiento y desarrollo de capacidades para responder frente a los incendios, articulados con las acciones de conservación y restauración.

A esa capacidad de proteger se suma ahora otra para continuar recuperando. Bosques Sostenibles trabaja con especies forestales como mara, cedro y castaña y apoya la instalación de un vivero dentro de Florestanía.

Hemos decidido establecer un vivero dentro del área para que puedan producir sus propios plantines”, cuenta Marlene.

Pero el vivero no está pensado únicamente para producir plantas. También busca fortalecer la vocación pedagógica del centro, de manera que comunidades, organizaciones e instituciones puedan conocer el proceso y aprender cómo esos plantines pueden utilizarse para recuperar y conservar otros espacios.

Así, un árbol producido en Florestanía puede terminar creciendo fuera del predio. Y con él también puede viajar el conocimiento necesario para producirlo y cuidarlo.

Saber quién habita el lugar

La recuperación también puede observarse cuando nadie está mirando.

Las cámaras trampa instaladas en Florestanía permiten registrar la fauna que utiliza el área y generar información sobre la biodiversidad presente. Con apoyo de WWF, la experiencia viene fortaleciendo además capacidades de monitoreo, una herramienta particularmente relevante para una de sus mayores aspiraciones: convertirse en una de las primeras Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC) de Bolivia.

Las OMEC reconocen espacios que, sin ser parques nacionales u otras áreas protegidas tradicionales, consiguen resultados positivos y duraderos para la conservación de la biodiversidad gracias a la gestión de comunidades, propietarios u organizaciones locales.

Para Florestanía, alcanzar ese reconocimiento tendría un significado especial: demostrar con evidencia que un lugar que comenzó como un terreno degradado puede recuperar biodiversidad y conservarla en el tiempo mediante una iniciativa local.

Nicolás, sin embargo, no separa esa aspiración de las necesidades de quienes habitan la Amazonía.

La Amazonía es un espacio que necesita producir alimentos. Millones de personas y comunidades viven de la selva”, afirma.

Su planteamiento no enfrenta producción y conservación; propone encontrar maneras de producir en armonía con el bosque y recuperar también el valor ancestral y cultural de los alimentos amazónicos.

Por eso el cacao, el café y la castaña que aparecen durante el recorrido no son elementos ajenos a la restauración. Forman parte de la búsqueda de una relación en la que el territorio pueda sostener naturaleza y, al mismo tiempo, vida humana.

Un lugar para visitar y llevarse una idea

Cuando Nicolás habla del futuro, su mayor sueño tampoco comienza con una cantidad de árboles o hectáreas. Empieza con la educación.

Esto solo puede cambiar a través de una educación verde profunda. Nuestro gran sueño es poder intervenir en la currícula nacional, a nivel de colegio y a nivel de universidad”, dice.

Quizá por eso Florestanía deja la sensación de que siempre hay algo más por descubrir: el antiguo sujal transformado, las cámaras que esperan el paso de un animal, los plantines que empiezan a crecer, la castaña bajo los pies, los baños ecológicos, la música, el café y el cacao, o una conversación sobre cómo defender el lugar cuando vuelve el fuego.

Esa vocación educativa también abre una posibilidad más amplia para Cobija. Para Víctor Yapu, coordinador del proyecto Bosques Sostenibles, la experiencia puede articularse con otros lugares cercanos y convertirse en parte de una propuesta que permita conocer la Amazonía mientras se aprende de ella.

Florestanía tiene potencial para convertirse en parte de un circuito turístico pedagógico de la Amazonía, principalmente en Cobija, y puede conectarse con otras comunidades como Belmonte y otras cercanas a la urbe”, señala Yapu.

Quienes visiten Cobija, la Perla del Acre, pueden acercarse también a esta experiencia. Florestanía difunde mediante sus redes sociales y página web las actividades de su Centro de Educación Ambiental, las visitas y oportunidades de participación, que son además sus principales canales de contacto para quienes quieren conocer el espacio o sumarse como voluntarios.

Al final de aquella tarde, el incendio todavía podía distinguirse en el horizonte. Dentro de Florestanía, en cambio, Nicolás podía señalar espacios que años atrás estaban dominados por sujo y que hoy permiten imaginar otra posibilidad.

Bosques Sostenibles se suma en este momento de la historia para fortalecer las capacidades que permitan cuidar lo recuperado y conseguir que lo aprendido pueda multiplicarse.

Florestanía nació imaginando que un terreno degradado podía volver a tener vida. Ahora quiere demostrar que esa vida también puede protegerse, enseñarse y viajar mucho más allá de sus propios límites.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.