
Comunidades de Roboré avanzan en la recuperación de áreas degradadas con 70.000 plantines
En Roboré se puso en marcha una campaña de restauración ambiental que prevé establecer 70.000 plantines nativos para recuperar áreas degradadas y zonas afectadas por incendios. La iniciativa articula el trabajo del Batallón Productivo Ecológico “V Cnl. Julio Sanjinéz Goitia”, la FAO y las comunidades indígenas de la Central Indígena Chiquitana Amanecer Roboré (CICHAR), y estima reforestar 200 hectáreas durante el mes de diciembre.
El vivero militar, ubicado a 15 kilómetros de Roboré, ha producido hasta ahora cerca de 50.000 plantines, con proyección de completar su capacidad total en los próximos días. Las especies priorizadas incluyen almendra chiquitana, tajibo, tamarindo, manga, toco y café, que serán destinadas a la recuperación de barbechos, zonas quemadas y parcelas agrícolas que buscan diversificación mediante sistemas agroforestales y silvopastoriles.

El proceso incorpora capacitación técnica en preparación de sustratos, repique, control de plagas y manejo de especies, además de apoyo logístico para el traslado de insumos y materiales. La participación conjunta de soldados, instructores y comunarios ha permitido consolidar un trabajo coordinado y sostenido desde mayo.
“Los plantines se han producido en el vivero del Batallón Productivo Ecológico ‘V Cnl. Julio Sanjinéz Goitia’. Hasta el momento tenemos alrededor de 50.000, y el objetivo es llegar a los 70.000 plantines”, señaló Eiver Torrez, técnico de la FAO. “Actualmente se trabaja con unos 30 comunarios en la preparación de sustratos, repique y manejo de especies para destinarlos a áreas degradadas y zonas quemadas en comunidades indígenas”.
Para Nardy Velasco, cacique de 16 comunidades indígenas afiliadas a CICHAR, la campaña representa una oportunidad para fortalecer sus territorios. “Somos 16 comunidades que estamos participando. Este mes vamos a reforestar aproximadamente 200 hectáreas con plantines de almendra, tanto en áreas degradadas como en sistemas agroforestales que fortalecen nuestra producción y el cuidado del territorio”, afirmó.
Desde la comunidad indígena El Naranjo, María Rosario Rueda Surubí destacó que la reforestación responde a una necesidad urgente frente al avance del fuego. “En nuestra comunidad la manga y el tajibo se adaptan muy bien y resisten mejor al fuego. Vamos a forestar los sectores que se quemaron el año pasado. Agradecemos a la FAO, a Suecia y a la Comisión Europea por considerar a nuestras familias en esta iniciativa”.

Añadió que cinco familias serán beneficiadas directamente: “Ya estamos llenando las bolsas con arena para continuar produciendo plantines y avanzar con la reforestación en las zonas donde el fuego pasa cada año”.
La acción conjunta se perfila como un modelo replicable para otras zonas de la Chiquitania, combinando esfuerzos comunitarios, asistencia técnica y coordinación institucional para enfrentar los impactos de los incendios y fortalecer la resiliencia ambiental del territorio.
El Proyecto Bosques Sostenibles es implementado por FAO en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Agua y cofinanciado por la Plataforma Ambiental de la Unión Europea y Suecia.